Ditchling en la década de 1920

viernes, 3 de junio de 2011

Fuentes y aplicaciones del Distributismo (III)


III-Distributismo y poder político

Pero la preocupación política con el riesgo sistémico tiene también sus dificultades prácticas. No existe definición precisa en ninguno de los escritos distributistas acerca de la forma en que el Distributismo puede establecerse o mantenerse políticamente.[1] De hecho, existía más de una contradicción en su plataforma básica. Por un lado, el movimiento buscaba la autodeterminación, la libertad, para todos. Debía haber una “mínima interferencia en las vidas y el trabajo de la gente” por parte del Estado.[2] Sin embargo, el nivel de coerción necesaria para distribuir la tierra y otros recursos productivos de la forma propuesta por Chesterton y Belloc era escalofriante, sugiriendo niveles estalinistas de expropiación y una intervención oficial masiva en la vida diaria. Adicionalmente, nunca se consideró cómo mantener la distribución una vez que fuese inicialmente conseguida.[3] La presunción parece haber sido de que el ideal distributista del capital disperso, una vez que fuese experimentado, sería evidentemente recomendable para todos.[4] Más aún, por medios que no se especifican, aquéllos que fracasasen presumiblemente tendrían una nueva oportunidad; mientras que, los que fuesen demasiado exitosos y comenzasen a convertirse en “grandes” respecto a sus vecinos, no tendrían problemas en repartir su riqueza excesiva periódicamente con ellos. Pero, los poderes burocráticos y policíacos necesarios para mantener un sistema tal estarían probablemente más allá de las posibilidades de cualquier gobernante absoluto, antiguo o moderno. En cualquier caso, violarían el mismo principio de la autodeterminación.

Profundizando, la cuestión del tamaño de cualquier empresa industrial o financiera, únicamente, no siempre es el del riesgo sistémico el problema central. Hoy estamos concientes, como no lo estaban Chesterton y Belloc, de que el riesgo sistémico es un asunto extremadamente complejo. Sin una teoría articulada, el Distributismo era miope respecto a los peligros de la concentración de la decisión. Si las decisiones, no importa qué tan aparentemente independientes sean, están de hecho correlacionadas entre ellas, no importa demasiado si el poder formal está concentrado o distribuido. La concentración de la decisión puede verificarse de maneras sutiles muy variadas que no tienen nada que ver con la propiedad: a través de la difusión de información por los medios, sea falsa o no; a través de la sistemática tentación de la codicia o del miedo; a través de presupuestos teóricos compartidos acerca de cómo funciona el mundo; a través de la regulación que por su propia naturaleza busca reducir las variaciones de juicio; e, incluso, el simple deseo humano de ser amigable y estar en paz con el vecino. La correlación entre decisiones es especialmente preocupante en el mundo de las finanzas que es notoriamente sensible a los símbolos. Tanto los “toros” (los que compran al alza) como los “osos” (los que compran a la baja) corren en manadas. La “crisis de liquidez” de 2008/9 no afectó sólo a los instrumentos financieros, muchos de los cuales toman su precio independientemente de cada uno en tiempos normales, sino también a la mayoría de las industrias en la mayoría de las economías debido a las interdependencias establecidas a través del comercio mundial. Es cierto que, donde enormes recursos dependen de una única decisión, el riesgo es por definición sistémico. Pero no necesariamente debe existir una única decisión o un único decisor para estar sujetos al riesgo sistémico. La crisis financiera de carácter mundial que actualmente estamos viendo no es el resultado de una decisión única, de Lehman por ejemplo, por promover y dedicarse a la distribución de carteras de inversión actuarialmente no probadas. Miles de bancos independientemente decidieron invertir en ellas, extendiendo los llamados “activos tóxicos” a todo el planeta. Es esta correlación la que es esencial al problema, y ella no puede superarse por la mera distribución de poder.



Cartel de motivación en broma:
PODER POLITICO
Es lindo estar alejado de los efectos de tus propios errores.
[Fuente: MotivationalBuck.com]


[1] The Outline of Sanity, pp. 80 & seq., es un ejemplo típico del nivel de detalle que traen las publicaciones distributistas.

[2] Man unchained, p. 17.

[3] Liberty and Property, p. 16, simplemente dice que “donde la propiedad esté bien distribuida, los hombres proveerán contra la acumulación de propiedad por parte de algunas a costas de otros”. Presumiblemente, la “provisión” será a expensas de aquellos “otros”. The Outline of Sanity, p. 15 & seq., argumenta que las objeciones al Distributismo basadas en la premisa de que una equidad razonable es insostenible son falaces. Sin embargo, tampoco da ningún argumento afirmando que dicha equidad pueda ser mantenida en el tiempo.

[4] Cf. Liberty and Property, p. 12.


No hay comentarios.:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...